Las dos banderas de Pedro Mohíno

La historia del teniente que izó la bandera de la Segunda República en la Puerta del Sol. El 14 de […]

Proclamación de la Segunda República en la Puerta del Sol. Luis Ramón Marín
Proclamación de la Segunda República en la Puerta del Sol. Luis Ramón Marín

La historia del teniente que izó la bandera de la Segunda República en la Puerta del Sol.

El 14 de abril de 1931, al proclamarse la Segunda República española, una multitud se congregó en la Puerta del Sol. Uno de los protagonistas indiscutibles de aquel momento histórico fue el teniente Pedro Mohíno, que izó la bandera tricolor en el edificio de Gobernación. Ese gesto simbólico le haría pasar a la historia. Años después, un acto similar marcaría su destino.

Aquel día, cuando un vehículo hizo su entrada en la plaza, todas las miradas se centraron en Mohíno, un joven de 26 años que vestía uniforme militar y portaba una gran bandera. Sería el encargado de izarla en el Ministerio de Gobernación.

Existen numerosas instantáneas de aquel momento. La más conocida es la tomada por Alfonso Sánchez Portela, que refleja el clima de expectación que se vivió en aquel instante. Mohíno aparece en el centro, de espaldas, sosteniendo la enseña.

Proclamación de la Segunda República en la Puerta del Sol. Alfonso Sánchez Portela, AGA

Pasaron los años. Aquella notoriedad dio paso a un contexto muy distinto. El Golpe de Estado de 1936 le sorprendió como capitán del Regimiento de Zapadores y Minadores nº 7 en Alcalá de Henares, donde acabaría alineándose con los sublevados.

El 20 de julio, en medio de la confusión y los enfrentamientos internos, salió del cuartel con un pequeño grupo de militares y una banda de música, portando de nuevo una bandera tricolor. Se dirigió al ayuntamiento con la intención de izarla.

Durante el acto se lanzaron vivas a España, a la República y al «Ejército honrado». El mismo gesto que años atrás le había dado notoriedad adquiría ahora un significado completamente distinto.

Proclamación de la Segunda República en la Puerta del Sol. Archivo NAC

Tras el fracaso de la sublevación en Madrid y en Alcalá de Henares, fue detenido. El 23 de agosto fue juzgado y condenado a muerte por rebelión contra el Gobierno de la República.

Fue fusilado el 24 de agosto de 1936 en los terrenos de la Ciudad Universitaria. Nadie reclamó su cuerpo.

Una bandera le condujo a la fama. Otra, a la muerte.

En el libro «Madrid Coloreado» podrás encontrar historias e imágenes como estas.

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