Un madrileño inventó la máquina del tiempo

El escritor Enrique Gaspar y Rimbau se adelantó ocho años a H.G. Wells al escribir una obra tan extraña como visionaria.

Fotografía de estudio de Enrique Gaspar y Rimbau, autor de El Anacronópete. La máquina del tiempo.

Enrique Gaspar y Rimbau

Enrique Gaspar y Rimbau nació en Madrid, en la antigua calle del Sordo, concretamente, que estaba detrás del Congreso de los Diputados, en el lugar que hoy se ubica la calle de Zorrilla. Fue un escritor de renombre, pero si por algo ha sido reivindicado últimamente es por haber sido el autor que escribió por primera vez sobre una máquina del tiempo, adelantándose ocho años a la popular obra de H.G. Wells. La novela, que al principio iba a ser una zarzuela, se llamó El anacronópete, pues ese era el nombre que el inventor le da a su invención en el texto. La acción se desarrolla en varias épocas y lugares, porque los anacronóbatas —los tripulantes de esa extraña nave— no sólo viajan en el tiempo, también se desplazan en el espacio.

El comienzo de la obra discurre en Madrid donde, mientras visitaban un pequeño museo, el inventor y su ayudante se quedan estupefactos al ver una momia. Eran los restos mortales de una mujer china, esposa de un emperador que hace siglos había intentado hallar el secreto de la inmortalidad. Una serie de acontecimientos harán que el protagonista diseñe la extraña máquina. Para que el paso del tiempo no afecte a los crononautas, el sabio también crea un brebaje llamado fluido García. En el primer viaje les acompañará un grupo de prostitutas que el Gobierno francés pretende rejuvenecer para alejarlas de la mala vida. Juntos viajarán al año de 1860, a la batalla de Tetuán. Así de delirante es el argumento de esta obra que, no lo olvidemos, es una comedia, aunque en este caso se trata de una inusual comedia de ciencia-ficción.

Vamos a subir a esta máquina del tiempo para conocer el Madrid de El anacronópete.

La máquina del tiempo. Portada del Hotel de la Compañía de Diligencias Peninsulares, en la calle de Alcalá. IPCE

Hotel de la Compañía de Diligencias Peninsulares, IPCE

El protagonista de la novela, don Sindulfo García, vive en Zaragoza, pero viaja a Madrid con la intención de adquirir varios objetos de un arqueólogo que había fallecido. En su viaje a la capital se hospedan en las «Peninsulares». El hotel de la Compañía de Diligencias Peninsulares estuvo situado en el palacio del marqués de Torrecilla, en la c/ Alcalá. El palacio sufrió graves bombardeos durante la Guerra Civil. Lo que quedó se integró en el Ministerio de Hacienda, edificio que tiene fama de encantado. 

Si queréis conocer más acerca de la leyenda que rodea a este lugar, en la visita Madrid Espectral podréis descubrir historias y documentos de primera mano relacionados con este asunto.

La máquina del tiempo. Hotel de la Compañía de Diligencias Peninsulares, en la calle de Alcalá, después de sufrir bombardeos durante la Guerra Civil, IPCE.

Hotel de la Compañía de Diligencias Peninsulares después de sufrir bombardeos durante la Guerra Civil, IPCE

Don Sindulfo y su ayudante, Benjamín, no salen muy satisfechos de allí y se quejan de la «comida francesa» que les servían. Conocen a un banquero que les invita a comer cocido y Sindulfo se enamora de su hija, que es muda. Se prometen y él y su ayudante se mudan a Madrid. Viven en la calle de los Tres Peces, situada en el barrio de Lavapiés. El banquero y su hija morirán en un trágico accidente. También muere una de las hermanas de Sindulfo, por lo que una hija suya queda al cargo del inventor. La inquietante relación que establece Sindulfo con su sobrina será el origen de todos los males y aventuras que sucederán más adelante.

La máquina del tiempo. La calle de los Tres Peces en el barrio de Lavapiés de Madrid.

La calle de los Tres Peces en Lavapiés

La novela comienza en la Exposición Universal de París de 1878, donde don Sindulfo presenta el Anacronópete. No hay ninguna constancia de que se presentara una máquina del tiempo en esa exposición, pero sí que sabemos que allí se presentaron por primera vez las Pinturas negras de Goya y que también se pudo ver otra obra que causó sensación: la estatua del Ángel Caído, de Ricardo Bellver.

La máquina del tiempo. Estatua del Ángel Caído en la Exposición Universal de París de 1878.

Estatua del Ángel Caído en la Exposición Universal de París de 1878

Fue tan buena la acogida que tuvo en París que el Estado compró la obra y se decidió fundir la estatua en bronce para que fuera colocada en el Retiro, rematando una fuente. Dada la temática del conjunto escultórico, la decisión no estuvo exenta de polémica. Si queréis saber más sobre este asunto, en nuestra visita Retiro Oculto hablamos de ello.

Pero volvamos a París.

Glorieta del Ángel Caído, años 30. Antonio Passaporte, IPCE (Fotografía coloreada)

Porque allí comienza la aventura El anacronópete, que llevará a sus protagonistas por diferentes épocas y lugares, desde Pompeya hasta China, intentando descubrir el secreto de la inmortalidad. Pero lo mejor es que leáis –si no lo habéis hecho ya– esta visionaria novela, adelantada a su tiempo.
Esta historia es el punto de partida y el hilo conductor del libro Madrid Coloreado . Descubre a través de él una forma diferente de viajar al pasado de Madrid.

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